Este texto reflexiona sobre nuestra percepción del espacio y el tiempo en relación con las nuevas geografías digitales (1). La dificultad que nos encontramos a la hora de visualizar las montañas de datos que conforman hoy Internet; expansiones enormes de gráficos y textos cuyo referente inmediato es el espacio físico, los lugares y ciudades que nos rodean. Hoy nos resulta complicado otear este nuevo horizonte digital tal como observamos el paisaje desde la cumbre de una montaña, puesto que los nuevos mapas cartográficos resultan ser inexactos motores de búsqueda que hacen que peregrinemos de un significado a otro, de un contenido a otro, y la sensación resultante es que cada vez nos perdemos más en explanadas sin fin de información. A su vez nos sentimos colonos de un entorno que se volatiliza al salir de nuestro domicilio y que cambia extraordinariamente nuestro concepto de exterior, éste ya no significa estar fuera del hogar a la intemperie. El afuera mantiene potentes conexiones con lugares remotos a miles de kilómetros de distancia. Pasamos de observar el paisaje a los múltiples gráficos posibles de ese paisaje (2).

Imagen de la Tierra. Nasa, 1972.
Imagen de Google maps utilizado por Lantania para hacer referencia a la población de blogs de Galicia.
En Galicia hemos mantenido una correspondencia intensa con la “distancia” a raíz de nuestra relación con la emigración, y el aislamiento geográfico como consecuencia de la escasez de infraestructuras que nos uniesen a otros lugares de la Península. En 1749 comienza la construcción de la carretera de La Coruña-Madrid. La locomotora llegó vía marítima a Vigo en 1875 (no se inauguró el trayecto a Orense hasta 1881), y hoy los trenes de largo recorrido todavía nos recuerdan a aquellos mismos. En el año 1913, el puerto marítimo de Vigo se consolidó como epicentro de embarque hacia América de la población gallega, sobre todo de su población rural, partiendo ese mismo año 59.693 emigrantes. Las fotografías de Virxilio Vieitez o Manuel Ferrol son un testimonio gráfico de nuestra historia más reciente; retratan la distancia, la relación gráfica y epistolar que se mantenía desde la aldea a un lugar remoto en América. Las fotografías se convierten en testimonio de si el dinero llegaba a su destino, y éste se convertía en sustento de la familia en Galicia o en un símbolo de prosperidad; en una radio por ejemplo. La crudeza de la emigración por necesidad hoy se disfraza en una emigración formativa o de aventura; formativa en el sentido que muchos jóvenes abandonan Galicia por la deficiencia de su sistema educativo (no se ofertan apenas pos grados o master de materias específicas, y a esto se le suma la escasez de ayudas a la investigación científica), a lo que se le une con naturalidad; la falta de empleo y el ansia de ver mundo.
No es que los recorridos en kilómetros se hayan acortado o se haya revisado la distancia como unidad de medida (corriendo la suerte de Plutón), pero si que ha cambiado nuestra percepción del recorrido y la espera. La comodidad que suponen los avances técnicos modulan la forma en que recibimos la información del afuera. Si retrocedemos quince años y sacamos las manos de los bolsillos, apenas tendríamos una referencia electrónica entre nuestras pertenencias. Hoy nos comunicamos con el coche, con el cajero, con el autobús, con la familia... por medios electrónicos. Esto implica que a veces también nos sintamos estropeados si algo no funciona. Un trayecto realizado por nuestros abuelos no tiene nada que ver con el que podamos realizar hoy con los medios de transporte de los que disponemos. Es cierto que los barcos que partían a América tardaban entre 17 y 18 días de travesía y que hoy en día el trayecto en barco dura lo mismo. De sobras sabemos que no es lo mismo subir por las escaleras que hacerlo por medio del ascensor. Hay pequeños actos cotidianos asociados a los avances técnicos que eliminan recorridos, que hacen que la distancia se desvanezca poco a poco hasta desaparecer. Los cambios son cuantiosos en el estado del bienestar a medida que el industrialismo se convierte en herramienta de expansión del capitalismo; fijémonos en los cambios que supusieron la revolución de los transportes y la mejora en las infraestructuras de las carreteras y autopistas facilitándonos el acceso a lugares lejanos en un período de tiempo relativamente corto.
Ambos términos, espacio y tiempo, los percibimos mediante nuevas unidades de medida, con otros dígitos, óptica y escalas diferentes que empequeñecen el mundo predicando metafóricamente lo que se hace llamar la muerte de la distancia (3). Esto se debe a la mejora de las infraestructuras, a las telecomunicaciones, a la ‘velocidad’ que ambas nos proponen en nuestras relaciones sociales. Desde que el primer cableado del mundo comenzó a expandirse en 1850, (sólo seis años después de que Samuel Morse demostrara la viabilidad de la telegrafía), se ha llegado a la conexión masiva de los 90 por medio de la fibra óptica, y a la ausencia de cables a principios del S.XXI con los sistemas inalámbricos de telefonía. De todos modos no podemos dejar de hablar de múltiples dicotomías que se solapan entre los espacios físicos y virtuales. Nos encontramos entre un mundo rural y otro urbano, un mundo analógico y otro digital, un mundo natural y otro sintético, un mundo informado y otro desinformado, un periodismo tradicional y un periodismo participativo. De la teoría y de la práctica. Del primer y el tercer mundo. Del pasado y el presente conviviendo en un mismo plano. En definitiva, de nuestra capacidad para generar montañas de datos como testamento o entretenimiento de nuestra enigmática existencia.
En este 2007 que comienza, me asalta la duda de si nos sentimos coetáneos de lo que se publicita como “tiempo real” (4), y si esto implica que definitivamente los Media nos distancian del obsoleto calendario de pared impreso, o si su influencia se convierte en una realidad asociada al marketing más rentable del bienestar y el progreso asociado al consumo de nuevas tecnologías. Recordemos que vivimos en un momento en que en la Isla de Manhattan hay más conexiones a Internet que en todo el continente africano. Convivimos pues, en tiempos y espacios que difieren entre sí, como comenta Paul Virilio: “Al igual que existe la contaminación de la naturaleza existe una contaminación de las dimensiones reales”. (5)
El espacio urbano se expande entre el rural y las grandes aglomeraciones de gente en las ciudades. La extraña sensación de una individualidad que en estos tiempos podríamos decir que viene por defecto o de fábrica, propensos a unirnos al espectro colectivo, a vivir en comunidad por curiosidad y por miedo a sentirnos aislados. Adoramos todo aquello que la inercia adorna como un síntoma de la evolución, pero con ese halo sintético de aislamiento que nos acompaña desde nuestro nacimiento y que a medida que crecemos se padece. Parece que la genética se alía con el hombre y hemos heredado una seguridad que es colectiva, pero que siempre regresa a un encuentro hostil con nuestros propios miedos y dudas, un reencuentro con el enigma. Hay como una extraña nostalgia por la unidad. Rafael Argullol apunta en Aventura. Una filosofía nómada; “Nos falta la entereza y sentimos nostalgia de algo perdido o, por el contrario, aún no descubierto”. También destacar como ha cambiado nuestra ubicación en la arquitectura social. El autor de E-topía, William J. Mitchell, comenta las concentraciones en las urbes antiguas alrededor de los pozos de agua por causas de subsistencia y que se convertía en una especie de centro neurálgico por defecto de la comunidad. Esta situación cambia a partir de la creación de canalizaciones para el consumo básico de agua, por lo que se va relegando la concentración comunal alrededor de los pozos hasta acabar desplazándose paulatinamente el centro. Así los pueblos se extendieron poco a poco hasta convertirse en ciudades. Digamos que de los canales del agua, hemos pasado a los conductos eléctricos, a los telefónicos y ahora a conductos digitales que transportan la información, el chorro expansivo de la cultura. Comenta William J. Mitchell: “La historia se repite, esta vez porque el sistema de suministro de información ha cambiado. Antes, teníamos que ir a lugares para hacer cosas; íbamos a trabajar, a casa, al teatro, a conferencias, al bar de la esquina o salíamos por ahí, sin más. Ahora tenemos tuberías para bits, redes digitales de gran capacidad para transportar información cuando y donde queramos. Esto nos permite hacer muchas cosas sin tener que ir a ninguna parte; por tanto, los antiguos lugares de reunión ya no nos atraen; las organizaciones se fragmentan y dispersan; los centros urbanos no se mantienen; da la impresión de que la vida pública va desapareciendo”(6).
La velocidad a la que nos desplazamos ha generado en nosotros la incapacidad de enfocar nítidamente el recorrido de un lugar a otro. ¿Hemos convertido a la naturaleza en eso que vemos de una ciudad a otra?. Nos encontramos en la paradoja de estar mejor comunicados que nunca, y con ello descubrimos lo incomunicados que estamos fuera de la realidad del marketing. Paul Virilio comenta sobre la velocidad: No es simplemente un problema entre dos puntos, es un medio que esta provocado por el vehículo (…). El poder es inseparable de la riqueza y la riqueza es inseparable de la velocidad. Quien dice poder, dice ante todo, poder dromocrático -dromos procede del griego y quiere decir “carrera”-, y toda sociedad es una “sociedad de carreras”. (…). La velocidad es el poder mismo (7).. La era digital es un medio de transporte que nos permite que ya no tengamos que desplazarnos para solucionar determinados asuntos. No sólo llegamos antes a nuestro destino, incluso evitamos tener que desplazarnos. A nadie, en el primer mundo, le asombra que podamos solucionar problemas desde cualquier lugar gracias a la telecomunicación inalámbrica. Esto supone que muchos trámites burocráticos están desapareciendo, y por tanto exponencialmente también se desvanece nuestra presencia física en determinadas arquitecturas sociales. Digamos que desaparecen las colas y hoy se realizan compras de todo tipo desde casa como un eslogan del bienestar más rentable.
Este no desplazamiento también modifica nuestra manera de relacionarnos socialmente. Los puntos de encuentro, o de desencuentro, no son forzosamente presenciales. El formato de las manifestaciones antiglobalización, las ciberprotestas (8); son el estandarte del hacktivismo como complementación del activismo presencial.
Hay dos geografías bien diferenciadas pero que se solapan: el espacio físico y el espacio simulado o virtual. El espacio físico como todo eso que nos rodea; nuestra intemperie más inmediata que abarca ciudades y la naturaleza. Y el espacio simulado o virtual, que emerge de un ordenador conectado en red, y que es el máximo estandarte del hombre como creador de espacios; autopoiésis como resultado de siglos de experimentación técnica. La especulación urbanística se ha convertido en una fuente de ingresos, una inversión segura y el símil que existe entre la construcción de edificios reales y la construcción de espacios en la red es ya demasiado palpable. Las páginas web se han convertido en una especie de tapadera gráfica que acumula datos sobre nuestras actividades profesionales, de ocio, etc. Digamos que utilizan el mismo lenguaje mercantil. Estructuras urbanizables que se agrupan en vecindarios temáticos, la red es un espacio sin límites, sin hora de cierre, sin noche y día, y las resacas digitales desbordan nuestra capacidad de asimilación de información. Nos resulta extraña esa convivencia entre dos espacios que comienzan a ser cotidianos, y nos confunde no ver la valla y muros que delimiten las parcelas de ambos, no somos conscientes de permanecer y desaparecer en ninguno de ellos. Experimentamos la singular sensación de pérdida de un epicentro concreto en el que el espacio se desplaza bajo nuestros pies
Las comparaciones entre ambos espacios son ya demasiado evidentes. Existen direcciones para ubicarnos tanto en el espacio físico como en la red. El código postal es lo mismo que una Url, con sus respectivos datos relativos al host dónde hospedamos datos en un servidor remoto a kilómetros de distancia. Hoy ya no nos inclinamos y dibujamos en la arena mapas rudimentarios, hurgamos en el bolsillo y descubrimos una brújula amoratonada por su desuso. Nos encontramos que la cartografía de Google, con su proyecto google maps nos ofrece una visión cenital de nuestro propio escenario cotidiano. Ante esta nueva visión, el Gran Hermano que predica Orwell se convierte en uno de los múltiples modelos de representación gráfica que visualizan mapas semánticos en Internet. Sustituimos nuestra idea de paisaje por el gráfico de ese paisaje. Muchos de los espacios web que visitamos a menudo nos resulta complicado situarlos geográficamente, puesto que las señas son insuficientes, parece que esa información ya no es del todo necesaria; desaparece la dirección postal y las señas se limitan a un mail. No es que sea definitorio, pero al menos es significativo; no le damos importancia a nuestra ubicación espacial, nuestras señas clásicas, dirección, código postal, número, ciudad tiende a desaparecer como modelos para entrar en contacto.
No desaparece todo lo que vemos afuera pero ha cambiado su aspecto. Nuestra forma de relacionarnos sigue protocolos y mecanismos clásicos, no hay máquina del tiempo, pero vivimos un tiempo maquínico que lo pulveriza. La correspondencia en papel no ha desaparecido e incluso se puede decir que ha aumentado la población que se relaciona por medio de mensajes de texto, en la telefonía móvil son más esquemáticos, con una gramática que quiere ser código. El soporte físico de muchos objetos que antes cumplían funciones domésticas simples se han convertido en complejos sujetos inteligentes con múltiples funciones. Pasamos de la espera del correo postal al envío inmediato de mails y la participación en chats a tiempo real. Se ganan unas cosas pero se pierde también esa materialidad epistolar que convierte a la distancia en protagonista. En general, podemos hablar de una pérdida táctil.
Podemos observar numerosos ejemplos sobre la visualización de datos que nos aportan una visión esquemática de la maraña de enlaces que construyen la red de redes; desde un mapa de las emociones que nos describe el estado anímico de determinados grupos de usuarios a tiempo real. A continuación presento algunos trabajos que cumplen una función comparable a la cartografía tradicional. Proyectos como We feel fine, ClustrMaps, [./logicaland], Newsmap, Tree code, Buzztracker, son un buen ejemplo que nos muestran un acercamiento a esa visión peregrina de observar el horizonte digital. Con estos trabajos, a parte de navegar en la red, podemos ubicarnos en ella en un sentido físico ya que tenemos una referencia de dónde nos encontramos e incluso las coordenadas de ese lugar por medio del GPS.
Web Mashup = API [A] + API [B]

La imagen pertenece al gráfico que ofrece ClustrMaps (9), una herramienta libre a modo de mapamundi, que refleja mediante puntos de color rojo las visitas que una página web recibe desde diferentes países. Con este gráfico podemos hacernos una idea de la fluidez de la red; permite localizar geográficamente a todos los visitantes de una web. Con todo ello, ¿Hemos dejado de sentirnos aislados?. No lo creo. El estar conectado no podemos interpretarlo como sinónimo de estar vinculados. El sentimiento de aislamiento en la red tampoco desaparece (10). En una ciudad, a pesar de estar ‘conectados’ con nuestros vecinos tan sólo estamos ‘vinculados’ con un determinado número de personas. En Internet ocurre exactamente lo mismo por mucho que las empresas de telecomunicaciones se empeñen en publicitar que el planteamiento de interconexión implica una especie de socialización por defecto, cuando en realidad es tan sólo un medio de transporte de información que depende directamente de el uso que cada uno haga. Esta nueva relación con el espacio cambia nuestra percepción de él, y por consiguiente, nuestra manera de relacionarnos socialmente. De algún modo empequeñece las distancias contagiando a que nuestra percepción del tiempo sea diferente. Comenta Derrick de Kerckhove “El gran problema con la realidad es que gran parte de ella está siempre en movimiento, siempre cambiando cuando se intenta atraparla. (…) Así como nuestra visión natural divide su tarea entre ver los objetos y analizarlos, la perspectiva como estrategia visual permitió a toda nuestra cultura sostener al mundo en el espacio y analizarlo en el tiempo”. (11)


Gráficos [./logicaland] URL: http://www.logicaland.net/
[[./logicaland]->http://www.logicaland.net/] es una pieza de net art que incluye un entorno gráfico interactivo en el que registrándote como usuario puedes aportar la visión económica, social, política, medio ambiental y demográfica del espacio físico en el que resides. A medida que te introduces en la particularidad del entorno gráfico se puede observar las desigualdades del Sur en términos de población digital: casi desaparece. Este proyecto especula como será el planeta en los próximos años. Puedes observar como, de seguir así, en el 2017 habrá tanta población mundial, la pobreza, los ecosistemas de cada zona etc.Las estadísticas se convierten en la columna vertebral de los gráficos que emulan los mapas cartográficos modernos. La convivencia entre las polaridades del mundo obviamente en este tipo de proyectos se observan claramente, existe un gráfico y donde no lo hay es porque todavía la población no tiene acceso a las nuevas tecnologías.

We feel fine por Jonathan Harris y Sepandar Kamvar es una obra compleja que esboza las relaciones humanas que se producen en los principales sistemas de blogs de la red como son LiveJournal, MSN Spaces, MySpace, Blogger, Flickr, Technorati, Feedster, Ice Rocket, y Google. Cada diez minutos se postean fotografías y fragmentos de texto que tengan relación con las palabras “yo siento” o “yo estoy sintiendo” y Wefeelfine lo rastrea. Con ello esboza de algún modo el sentir emocional de una parte de los usuarios a tiempo real. A su vez muestra información de la ubicación espacial del remitente (así como la climatología del lugar etc), la edad, el sexo … Con cada frase que aparece puedes acceder al blog de origen.
Wefeelfine. Mapa de las emociones. Jonathan Harris y Sepandar Kamvar Las pautas que se utilizan para procesar los contenidos en We feel fine son similares a los motores de búsqueda que rastrean semejanzas entre palabras y no por contenidos, por lo que su resultado tiene ese halo mecánico de las traducciones automáticas y se percibe a medias el “buen rollito” que revela el porcentaje en los 6 movimientos de la exploración humana que proponen. Lo realmente interesante de este proyecto, a parte de que su ejecución es impecable, es como cada vez más la red se convierte en un material maleable generándose intentos de focalizar nodos que nos permitan hacer zoom a lo que ocurre a tiempo real en ciertos espacios web sin vínculos aparentes, algo a lo que estamos acostumbrados cuando atravesamos una ciudad en la que podemos observar como se relaciona la gente en ella. Internet, hasta ahora, carece de esa sensación básica de visualización de núcleos puesto que muchas veces transitamos por lecturas de nuestras rss (12), con un itinerario de partida que se bifurca muy fácilmente en derivaciones distintas pero de contenido similar. Por ello, la necesidad de poder otear el horizonte, de tener una referencia visual de lo que esta ocurriendo. We feel fine rastrea entre 15.000 a 20.000 sensaciones por día. Este proyecto se inspiró en otro llamado Listening Post, de Ben Rubin y Mark Hansen. Esta instalación muestra fragmentos de texto a tiempo real de millares de chats de Internet, de tablones de anuncios y de otros foros públicos. Los textos son leídos (o cantados) por un sintetizador de voz, y se exhiben simultáneamente a través de una rejilla de más de doscientas pantallas electrónicas pequeñas.

Imagen de la Instalación Listening Post , de Ben Rubin y Mark Hansen.

10x10™ es otro trabajo en la red de Jonathan Harris. Consiste en una exploración interactiva de las palabras y los cuadros que definen el tiempo. Cada hora, 10x10 recoge las 100 palabras y cuadros alimentados por las rss de canales de información como Reuters, la BBC y el New York Times y nos muestra de esta manera las palabras clave de los acontecimientos en los que se ve inmerso el mundo (o lo que estos canales aportan) hace una hora. Puede consultarse el proyecto en la siguiente url: http://www.tenbyten.org/

Tree code es uno de los trabajos que más me han gustado en la red. Este proyecto pertenece al colectivo Texone.org. El usuario puede escribir la URL de cualquier web que se le ocurra y la interface gráfica transforma la estructura sintáctica del código fuente de la página referenciada en una estructura arborescente representada por una imagen que ilustra un árbol con el tronco y sus ramificaciones. Cada ramificación es la representación gráfica de todos los acoplamientos del HTML de las carpetas y links a los que esta unida la web simulando de esta manera toda la maraña y entramado interno del código fuente de un web site convirtiéndolo en una especie de bosque digital. El primer árbol corresponde al dominio; según la sintaxis de la Web, cada uno que se acumula representa una página secundaria incluyendo todos los elementos existentes. Los colores reflejan los valores del color del dominio.
Tree en funcionamiento. URL: http://www.texone.org/texone.php?id=index
Newsmap es una forma de visualizar las noticias rápidamente y que mejora nuestra capacidad de acceder a los flujos de información. Es un mapa de texto orgánico que se retroalimenta directamente del número de noticias similares que indexa Google. Cada color representa un campo de contenido, el tamaño de cada noticia hace referencia a la importancia (me imagino que ésta dependerá de en cuantos medios de comunicación aparece el mismo contenido), y la intensidad marca si los artículos son recientes o no.
Notas:
(1)Cada vez más se habla de la geografía de la información. El Atlas del Ciberespacio que propone Martin Dodge & Rob Kitchin desde la Universidad de Londres. Un trabajo de investigación que recoge numerosa información sobre geografía digital. Se reflexiona sobre términos relacionados con el espacio digital como paisajes de información, mapas de web, mapas de tiempo, mapas de wireless, gráficos que recuerdan a la cartografía tradicional y otros que representan con formulaciones nuevas distintos aspectos de las posibilidades de acotar el territorio digital.URL: http://www.cybergeography.org/atlas
(2)Desde que en 1972 pudimos observar las primeras imágenes de la Tierra realizadas por la NASA como un planeta azul, como un todo, nuestra concepción del espacio ha cambiado a toda velocidad. Incluso esa referencia no deja de ser un gráfico de ese paisaje. No solo nos alejamos unos metros del lienzo que contemplamos sino que podemos hacerlo varios kilómetros. En realidad, con esa visualización comenzamos a tener una visión global de nuestra ubicación en el Universo. Desde esa fecha hasta ahora los satélites han evolucionado y se han utilizado para fines comerciales lo que supone que tengamos fácilmente acceso a ellos.
(3)La muerte de la distancia es un libro de Frances Cairncross. En su segunda edición, (debido a como evoluciona todo tan rápidamente en Internet) el 70 % de su contenido principal es nuevo. Un libro impreso que asume roles propios de las actualizaciones propias de los programas de ordenador en su segunda edición pasando a llamarse La muerte de la distancia 2.0. El cibermundo: la política de lo peor. Paul Virilio.
(4)El concepto de tiempo real viene del procesamiento digital de señales. En una descripción muy corta un sistema de tiempo real es aquel capaz de procesar una muestra de señal antes de que ingrese al sistema la siguiente muestra. Definición de la Wikipedia.
(5)El cibermundo: la política de lo peor. Paul Virilio.
(6)J. Mitchell, William. E-topía . Ed. GustavoGili,SA. Pág 8.
(7)Por medio de sentadas virtuales los internautas han colapsado con éxito los servidores on line de las empresas propuestas como objetivo. Uno de los casos más conocidos es el de la disputa entre la empresa americana eToys.com contra el colectivo artístico suizo Etoy.com: una trifulca monumental por la posesión del dominio que da nombre a ambos (a pesar de que no es el mismo). Se convierte en una lucha por la libertad de expresión en la red, la puntualización de que la represión y el poder económico no son moneda de cambio legítimas en el ciberespacio. El juego sucio de la filial americana por hacer desaparecer al colectivo artístico, aludiendo a que su presencia en la red confundía en cierto modo su actividad empresarial, les puso en el punto de mira de la ciberprotesta mundial. Un simple script a modo de loop en la parrilla on line de compra de la empresa colapsó las ventas de ésta a cero. El “soldado” de Etoy.com adquiría productos diversos cancelando la operación en el momento de pago, así durante las 24 horas del día. Consecuencia: la empresa no vendía un solo artículo. Esa mala imagen de eToy.com hizo que le pasase factura a su cotización en bolsa conduciéndola a la quiebra en un plazo de tres meses. Virilio, Paul .El Cibermundo, la política de lo peor : entrevista con Philippe Petit
(8)Virilio, Paul .El Cibermundo, la política de lo peor : entrevista con Philippe Petit
(9)ClustrMaps. URL: http://clustrmaps.com/index.htm
(10)Los Hikikomori son adolescentes y adultos jóvenes que se ven abrumados por la sociedad japonesa y se sienten incapaces de cumplir los roles sociales que se esperan de ellos, reaccionando con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años. Según algunas estimaciones, puede que haya un millón de hikikomoris en Japón (uno de cada diez hombres jóvenes). La mayoría de ellos son varones, y muchos son también hijos primogénitos. WIKIPEDIA
(11) La piel de la cultura. Investigando la nueva realidad electrónica. Derrick de Kerckhove. Pág.. 60-61
(12)El RSS no es otra cosa que un sencillo formato de datos que es utilizado para sindicar (redifundir) contenidos a suscriptores de un sitio web. El formato permite distribuir contenido sin necesidad de un navegador, lo cual también puede verse como desventaja ya que necesita de la instalación de otro software. Algunos adelantos han permitido utilizar el mismo navegador para ver los contenidos RSS mediante programación de los denominados scripts de interpretación. Así también las nuevas versiones de los navegadores permitirán leer los RSS sin necesidad de software adicional. Definición de la wikipedia.


